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jueves, 15 de marzo de 2012

Bagaje.

La maleta vital de cada uno, sus conocimientos, pesan. Atormentan. Hacen que nos veamos forzados a tener parones en el camino para respirar y poder tomar aliento. Para vivir... porque en ocasiones pensar es demasiado.

Conocer a alguien, o varias personas, que sean capaces de soportar el peso de ese bagaje es una fortuna, ¿pero cuánto tiempo pasa hasta que los brazos duelen?

viernes, 22 de enero de 2010

Me cambio de especie



Hay tantísimas clases de emociones, de sentimientos, de... sensaciones. A veces es fácil clasificar las reacciones fisiológicas y conductuales que siguen a ciertos estímulos, como en el miedo o la sorpresa, pero otras veces es tan difuso que solo queda decir "algo así como tristeza". Las hay, las menos veces, que lo que sentimos es una clara emoción básica a la que le sigue una confusa emoción secundaria. Irreconocible, que no tiene léxico ni forma de describirse. Una emoción que cuando la experimentas te inunda, te llena, te corroe, te irrumpe en los pensamientos; pero que ningún tipo de texto habla de ella. Que ningún ser humano consigue categorizarla y explicarla, establecer mecanismos claros o desencadenantes emocionales, y, lo más importante: explicar el resto.

Hay tantísimas clases de emociones, de sentimientos, de... sensaciones. Hay una, quizás varias, que sólo son fugaces sucesiones de química fluyendo. Lo importante ahora es, ¿a alguien le importa esto? ¿a alguien le interesa lo que sienten los demás o todo interés por la emociones es mero narcisismo?

Etapas en las que creo en la humanidad se siguen de terribles épocas en las que empeora mi concepto de la misma... Y los sentimientos ahora se sucenden. No he escrito en el blog en tanto tiempo por verme inmersa en una laaaaaarga y placentera etapa de optimismo y felicidad. Sin prácticamante interrupciones negativistas, una suerte. Pero hay cosas que hacen cambiar la química, por mucho que queramos evitarlo hay Acontecimientos (con A mayúscula). Y mis periodos de lucidez son malos, muy malos, me inundan. Me inundan de cinismo.

De cualquier modo, la falta de empatía podría explicarse por ver mucho la tele, pues no me podréis negar que ver en el telediario miles de muertes mientras comes unas lentejas no fomenta mucho la ayuda.

Me desvio del tema. Escribir una entrada al blog en dos horas da para que lo que empezaba siento una emoción irreconocible avance al intentar ser expresada a los demás en frustración, y después en la lógica (?) ira. Apaciguada la ira... queda la intrusa. Todavía extraña.

¿Es posible sentir tanto en tan leve lapso?

*Disculpad faltas o erratas, no tengo ganas de repasar el texto y he optado por vomitarlo

miércoles, 15 de julio de 2009

Indiferencia.


¿Cómo es posible que te sientas así? Antes sentías que tu alma se fundía en armonía con ciertas personas, y una mañana te levantas y de repente simplemente se te hace indiferente su presencia. No es que te desagrade, desde luego, pero no consigues que se te arranque una sonrisa de placer. Si las cosas son tan drásticas hasta en tu cuerpo, que para qué negarlo es un sentimental, hace que el recelo sea mayor.

A veces te sorprende que no te hastíes tanto de ti misma como para querer matarte.

lunes, 29 de junio de 2009

Stop and Hear the Music


"Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.
Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.
Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.
En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo? Otro aspecto interesante sería: ¿Cuantas veces nos sentimos como el violinista? ¿Cómo lo vivimos?"


miércoles, 11 de marzo de 2009

Des-control


Soy una persona muy muy muy tranquila. Siempre conservo la calma, sé qué decir en todo momento y guardar las composturas. Creo que soy una de las personas más educadas que conozco. Pero ahora siento que mi cuerpo poco a poco se separa de mi mente. Que las palabras salen por mi boca sin que yo pueda evitarlo, haciendo daño, sincerándome del modo más brusco que existe. Que algo recorre mi cuerpo, quizás estrés, quizás furia, pero que se apodera de mí poco a poco.

¿Los textos pueden servir de terapia? Al menos escribiendo en el blog no clavo puñales con forma de palabras. Pero creo que ya he perdido el control total de mi cuerpo... que ya no puedo callarme ni controlar la risa irónica, ni las palabras cortantes, apenas puedo elegir eufemismos y me decanto por soltar lo primero que me viene a la cabeza. No eligo las palabras más artísticas para el texto, no soporto nada ni a nadie.

Y se está mucho más agusto cuando no te importa nada.

lunes, 26 de enero de 2009

Un poco de sabiduría nunca viene mal...



'Un hombre piadoso explicaba a sus seguidores: Es malo arrebatar vidas y noble salvarlas. Todos los días me propongo salvar cien vidas. Arrojo mi red al lago y saco un centenar de peces. Los deposito en la orilla, donde saltan y se retuercen. "No temáis", les digo. "Os estoy salvando de morir ahogados". Al poco, los peces se calman y se quedan quietos. Pero, es triste decirlo, siempre llego tarde. Los peces mueren. Y puesto que cualquier derroche es malo, llevo los peces muertos al mercado y los vendo a buen precio. Con el dinero que obtengo, compro más redes, para poder salvar más peces.'

[ Anónimo ]

lunes, 10 de noviembre de 2008

Neurosis existencial




Cada época tiene su neurosis y cada tiempo necesita su psicoterapia.
En realidad, hoy no nos enfrentamos ya, como en los tiempos de Freud, con una frustración sexual, sino con una frustración existencial. El paciente típico de nuestros días no sufre tanto, como en los tiempos de Adler, bajo un complejo de inferioridad, sino bajo un abismal complejo de falta de sentido, acompañado de un sentiemiento de vacío, razón por la que me inclino a hablar de un vacío existencial.

Viktor E. Frankl
¡Amen!

Neurosis existencial




Cada época tiene su neurosis y cada tiempo necesita su psicoterapia.
En realidad, hoy no nos enfrentamos ya, como en los tiempos de Freud, con una frustración sexual, sino con una frustración existencial. El paciente típico de nuestros días no sufre tanto, como en los tiempos de Adler, bajo un complejo de inferioridad, sino bajo un abismal complejo de falta de sentido, acompañado de un sentiemiento de vacío, razón por la que me inclino a hablar de un vacío existencial.

Viktor E. Frankl
¡Amen!

viernes, 26 de septiembre de 2008

Atiende.



Atiende. Mira. Observa. Date cuenta de como minuto a minuto crecen mis ilusiones. Date cuenta de cómo he malgastado mi tiempo creyendo que todo es fácil. De cómo he estudiado toda mi vida para darme cuenta de que lo único que me interesa soy yo, y de que quiero ser psicóloga para quizás entenderme. De cómo creía que encontraría un trabajo, sería feliz con un no-marido y me interesaría por temas tan actuales como la corrupción política.

Mírame intentando vagamente rozar la perfección, tratando de adelgazar y de hacer mis tetas más grandes con sujetadores sin relleno, soltando frases hechas que no he hecho y riendo de chistes tontos como el del pato andaluz. Mírame en un espejo, observando mi amarillenta cara desconocida a pesar de haber nacido con ella hace 18 años, intentando encontrar el sentido de la existencia mientras canturreo la canción de un programa de televisión. Mírame creyéndome especial. Observa como levanto la mirada del suelo al caminar intentando que no se note mi sentimiento de inferioridad. Escucha cómo me meto y hundo a ciertas personas para asegurarme de que sé hacer daño del mismo modo en el que me lo hacen. Vomita mientras te das cuenta de cómo intento ahora aprovechar cada minuto, cómo camuflo el aburrimiento en vagas aficiones que no confieso a nadie, cómo huyo de mis sentimientos y cómo crece una apatía en mi interior que hace que cada día me sienta menos humana. Observa cómo suplo mi falta de creatividad con alusiones a textos de otros, y cómo luzco un estilo propio con ropa diseñada por completos desconocidos. Mírame y dime si ves algún atisbo de misterio en mí, dime, ¡dímelo! ¿de veras quieres conocerme? ¿de verdad te parezco una mujer interesante? Súbeme el ego, por favor. Date cuenta de cómo aparento ser más estúpida de lo que realmente soy, y de cómo rompo a llorar algunas noches sin conocer mis propios sentimientos. Lléname.

Ahora atiende, mírame, observa como pasaré a continuación a la ducha para dirigirme a mi dosis diaria de sociabilidad, cómo me acostaré y comenzaré un arduo día dentro de la ‘madura’ universidad, cómo acabaré los cinco años de licenciatura y sentiré un vacío que no se llena pero que habré intentado esconder con varias dosis de drogas, sexo, rock and roll y quizás algún que otro noviete/a que sofocará la angustia de pasar el resto de mis días sola. Cómo encontraré a cualquiera que no me aburra demasiado, y en el peor de los casos que lo haga pero que tenga suficientes características superficiales que lo suplan, y me compraré un piso. Me endeudaré. Tendré seguramente hijos que querré con locura, asistiré a clases de yoga y prozac, y fingiré ser una mujer plena que ignora que le ponen los cuernos. O puede que nada de lo anterior, pero de nuevo me sentiré sola y vieja. Entonces ya no desearé adelgazar, ni querer tener más tetas, sino una piel más tersa y unos cuantos años menos para escapar del vacío que nunca he llenado. ‘Bah’, pensaré, ‘ya es demasiado tarde’. Ahora también lo pienso, ¿o quizás pienso que aún soy joven?.

Atiende, mira, observa. Observa como crecen en mí las ilusiones segundo a segundo: ¿no soy igual que tú?

lunes, 18 de agosto de 2008

Lucidez

¡Qué terrible es estar tanto tiempo sola y pensar! Ahora comprendo a los místicos y grandes escritores que se alejaron de la sociedad para poder escuchar sus propios pensamientos. Ahora, lejos de la mano ensombrecedora de Internet, la televisión, messenger y con el móvil estropeado puedo disfrutar ampliamente de mi intelecto.

No me entendáis mal, queridos lectores, puesto que en estos momentos pensar es algo que aborrezco debido a mi innecesaria e improductiva capacidad para comerme la cabeza, pero en cierto modo me alivia saber que tengo ideas propias. Aún así estoy perdida de la mano del mundo leyendo a tres autores (Nietzsche, Hesse y Cioran) de los que no comparto –como es normal- todas sus ideas pero que me están abriendo algo más los ojos ahora que puedo disfrutar de su lectura en privado sin apenas interrupciones. Si a eso sumamos que ayer leí un ensayo sobre el amor romántico humano y las relaciones sexuales, ensayo que por cierto me ha confirmado lo que sospechaba y que sólo es producto de neurotransmisores que se activan por determinadas sustancias que desprenden los cuerpos masculinos para atraer al femenino (no voy a entrar en el tema homosexual, que también lo trata), tenemos un gustoso desengaño. Saber que soy sólo un animal que se deja llevar irracionalmente me alivia.

Ya pensaba yo que me habían conquistado las palabras.

viernes, 15 de agosto de 2008

Elige la vida

Bien, replanteémonos la vida. Basta echar una mirada para observar las cadenas imaginarias que nos rodean a todos, la falsa ilusión de libertad y la propia conciencia manipulada desde que naces, pero... ¿y si no queremos ser libres?.

viernes, 27 de junio de 2008

Love is in the air?

Tras mantener una conversación durante la madrugada de un jueves sobre la existencía del amor con un amigo, hemos llegado a dos conclusiones que se deberían de saber:

1) El Amor no existe, existe el amor sin mayúscula. Y es aburrido.
2) El amor sí existe, pero gran parte de las veces es un reto, no una persona fácil de alcanzar (por desgracia nos empeñamos en sufrir).

Después el tema avanzó, derivando a una teoría de mi profesor de antropología sobre que el creciente individualismo de las sociedades "avanzadas" es el causante de las enfermedades mentales y de la timidez. Ambos entonces nos dimos cuenta de que las relaciones más profundas que teniamos eran entre nosotros (que no somos de la misma ciudad) y sólo otra persona (en mi caso también mi amado diario de "El principito"). Es triste, y además tampoco nunca lloramos en público. Miento, dos veces: y por amor.

Eso llevó, como se ve, de nuevo al amor, ¿infravalorado o sobrevalorado?. En mi opinión es sólo un putón.

jueves, 19 de junio de 2008

Ser

Es realmente odioso ser un ser humano, condenados a sentir.. a sentir deseos, amor, obligación, a sentir que debes ser algo y llegar a ser alguien. A ser petreo, pero en determinados momentos frágil. A estar condenado a tantas cadenas contrarias que te atan a esa esencia del pasado que tú no has vivido, y a vivir todo lo que han vivido otros en libros. A leer, estudiar, y repetir com un loro sin lugar a tu propio pensamiento, y, lo peor, a forjarte como una obligación que se supone que salvará al planeta en un eterno acto de egocentrismo antropocéntrico. Citando a Shopenhauer: solo el ser humano se maravilla de su existencia.

Pero yo me maravillo. Me maravillo hasta puntos en los que la palabra no logra extenderse. Hay tanto para sorprenderse: emociones, gustos, pensamiento, ojos, planetas, colores, dolor. Desearía conocer todo acerca del ser humano ¿cómo nadie ante la ignorancia no se puede maravillar de la razón por la que a unos les gusta la música rock y a otros la pop? De cómo al ver una cara, un pelo, una voz o oír unas simples palabras alguien puede llegar a sentir amor. Pero vivo con una gran contradicción ya que odio a todos los que no se preguntan nada tanto como a los que adquieren como suyas todas las teorías que han elaborado otros a través de su experiencia sin pararse a pensar en las suyas propias. Y odio a los que no saben ninguna teoria. Odio la filosofía al tiempo que la amo. Amo la psicología pero no a todas sus corrientes. Detesto a los pedantes, pero amo el conocimiento.

Es duro ser duro, y facil ser frágil. Intento pretender que mi vida tiene algún sentido para el planeta, pero..
¿Seré humana?

*Me afecta estudiar selectividad.

domingo, 4 de mayo de 2008

El ladrón de orquídeas

Hay alguna idea original en mi cabeza, en mi cabeza calva. Tal vez si fuera más feliz no se me caería el pelo. La vida son dos días, necesito vivirlos al máximo. Hoy es el primer dia del resto de mi vida...puff... soy un tópico ambulante. 
Tengo que ir al medico a que me vea la pierna. Tengo algo, un bulto. Luego llamaré al dentista, lo voy dejando, suelo dejar las cosas de un día para otro. Si no lo hiciera sería mas feliz.  
Me paso el dia sin mover este culo de foca, si no tuviera el culo tan gordo sería mas feliz, no tendría que llevar las camisas siempre por fuera... como si engañara a alguien... foooca. Debería empezar a correr otra vez, 8 km al dia, pero hacerlo de verdad. O hacer escala. 
Tengo que dar un giro a mi vida, ¿qué tengo que hacer? Tengo que enamorarme. Tengo que echarme novia, tengo que leer más, cultivarme... ¿y si aprendiera ruso? Yo que sé... o tocar un instrumento. O podria aprender chino, seria el guionista que sabe chino y toca el oboe. Eso sería brutal. Debería cortarme el pelo 'al uno' y dejar de hacer creer a todos y a mí mismo que tengo una mata de pelo, qué ridículo. Ser auténtico, una persona segura, ¿ no es eso lo que atrae a las mujeres? Los hombres no tienen que ser atractivos, aunque eso no es verdad sobre todo hoy en dia. Hoy se les exige tanto a los hombres como a las mujeres, ¿Por qué debería creer que tengo que pedir perdón por existir?. 
Quizá sea la química cerebral. Quizás eso es lo que me pasa: una alteración química. Todos mis problemas y mi ansiedad podrían deberse a un desequilibrio químico o a una serie de sinapsis defectuosas. Tengo que hacerme una viral... pero seguiré siendo feo. Eso no tiene cura.

El ladrón de orquideas.