miércoles, 28 de mayo de 2008

Deslízate...



Que no, que no, que el mundo (aún) no se acaba.

sábado, 17 de mayo de 2008

Soltera.





Soltera busca solterx para realizar monstruosidades.


domingo, 4 de mayo de 2008

El ladrón de orquídeas

Hay alguna idea original en mi cabeza, en mi cabeza calva. Tal vez si fuera más feliz no se me caería el pelo. La vida son dos días, necesito vivirlos al máximo. Hoy es el primer dia del resto de mi vida...puff... soy un tópico ambulante. 
Tengo que ir al medico a que me vea la pierna. Tengo algo, un bulto. Luego llamaré al dentista, lo voy dejando, suelo dejar las cosas de un día para otro. Si no lo hiciera sería mas feliz.  
Me paso el dia sin mover este culo de foca, si no tuviera el culo tan gordo sería mas feliz, no tendría que llevar las camisas siempre por fuera... como si engañara a alguien... foooca. Debería empezar a correr otra vez, 8 km al dia, pero hacerlo de verdad. O hacer escala. 
Tengo que dar un giro a mi vida, ¿qué tengo que hacer? Tengo que enamorarme. Tengo que echarme novia, tengo que leer más, cultivarme... ¿y si aprendiera ruso? Yo que sé... o tocar un instrumento. O podria aprender chino, seria el guionista que sabe chino y toca el oboe. Eso sería brutal. Debería cortarme el pelo 'al uno' y dejar de hacer creer a todos y a mí mismo que tengo una mata de pelo, qué ridículo. Ser auténtico, una persona segura, ¿ no es eso lo que atrae a las mujeres? Los hombres no tienen que ser atractivos, aunque eso no es verdad sobre todo hoy en dia. Hoy se les exige tanto a los hombres como a las mujeres, ¿Por qué debería creer que tengo que pedir perdón por existir?. 
Quizá sea la química cerebral. Quizás eso es lo que me pasa: una alteración química. Todos mis problemas y mi ansiedad podrían deberse a un desequilibrio químico o a una serie de sinapsis defectuosas. Tengo que hacerme una viral... pero seguiré siendo feo. Eso no tiene cura.

El ladrón de orquideas.

miércoles, 30 de abril de 2008

Respira.

Hay que ser fuerte, aunque a veces nos cueste hasta respirar. Hay que respirar, expirar, inspirar, expirar y así hasta parecer normal. Normal sin que ningún rasgo que muestre que estas muriendo por dentro.

Muriendo por dentro, ¿es eso posible de verdad?

martes, 29 de abril de 2008

Horror.

Hacía mucho que no sentia ganas de escribir.

De hecho sólo escribo cuando estoy triste, enamorada, amargada, nostágica o gilipollas; y en los últimos meses he hecho acopio de todas mis fuerzas para neutralizar mis sentimientos. Bueno, quizás he exagerado un poco ya que tan sólo era participe de una indiferencia post-lo-que-sea. De todos modos, hará menos de cinco minutos he notado algo extraño dentro de mí por lo que quizás me he contagiado de un virus horrible porque estoy escribiendo.

Horror. Y seguro que también es culpa de esta 'estúpida' canción.


lunes, 24 de marzo de 2008

Cómo Llorar.



Instrucciones para llorar.

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.



Julio Cortázar

jueves, 6 de marzo de 2008

Misantropía


Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridicula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, anadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se posternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó en el mar. no en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espiritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos. Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocaremos en otro patio o bien decía yo que te gustaría la canalta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reimos buenamente los dos. (...) ¿Como será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?



Jose Luis Borges.