viernes, 9 de abril de 2010
Hoy
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Conversando-Me
La rutina amenaza con aplastarme. El hecho de levantarme en mi cama, comer en la mesa de siempre y mirar por la ventana hacia el paisaje no cambiante se me hace insoportable.
Volver a escribir con el teclado aborrecido hasta la saciedad.
Imaginado por
Médula
martes, 26 de enero de 2010
Cómo hacer las cosas.
Nadie sabemos muy bien cómo hacer las cosas. Nos afanamos en intentar que todo salga bien, que nadie sufra, que no suframos, que no quede basura, que sea limpio. Lo cierto, lo únicamente cierto, es que no hay una buena manera de hacer nada porque toda acción tiene un precio, ¿y realmente quién quieres que lo pague?
Imaginado por
Médula
sábado, 23 de enero de 2010
Efecto Forer
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Psicología
¡Oh cielos! Un test de personalidad infalible:
Resultado "Tienes la necesidad de que otras personas te quieran y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Disciplinado y controlado hacia afuera, tiendes a ser preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser bastante irrealistas."
Muchos quizás al leer esa conclusión dirán "ostras, que bueno es este test", pero en realidad lo que ocurre es un fenómeno llamado Efecto Forer o Efecto Barnum. Básicamente, cuanto más vago sea un discurso más probabilidades hay de que quien lo escuche se sienta identificado con él. Siguiendo el ejemplo, en personalidad, el efecto lleva a pensar que hay una alta precisión en las descripciones a nivel personal aunque que en realidad se trata de descripciones generales y lo suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro :D
Fráncamente genial, ¿no? Es una buena explicación al por qué tantas personas creen en pseudociencias, y es ampliable a más vertientes como política, sectas y otros conglomerados varios.
Imaginado por
Médula
viernes, 22 de enero de 2010
Me cambio de especie
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Conversando-Me,
Observando La Realidad

Hay tantísimas clases de emociones, de sentimientos, de... sensaciones. A veces es fácil clasificar las reacciones fisiológicas y conductuales que siguen a ciertos estímulos, como en el miedo o la sorpresa, pero otras veces es tan difuso que solo queda decir "algo así como tristeza". Las hay, las menos veces, que lo que sentimos es una clara emoción básica a la que le sigue una confusa emoción secundaria. Irreconocible, que no tiene léxico ni forma de describirse. Una emoción que cuando la experimentas te inunda, te llena, te corroe, te irrumpe en los pensamientos; pero que ningún tipo de texto habla de ella. Que ningún ser humano consigue categorizarla y explicarla, establecer mecanismos claros o desencadenantes emocionales, y, lo más importante: explicar el resto.
Hay tantísimas clases de emociones, de sentimientos, de... sensaciones. Hay una, quizás varias, que sólo son fugaces sucesiones de química fluyendo. Lo importante ahora es, ¿a alguien le importa esto? ¿a alguien le interesa lo que sienten los demás o todo interés por la emociones es mero narcisismo?
Etapas en las que creo en la humanidad se siguen de terribles épocas en las que empeora mi concepto de la misma... Y los sentimientos ahora se sucenden. No he escrito en el blog en tanto tiempo por verme inmersa en una laaaaaarga y placentera etapa de optimismo y felicidad. Sin prácticamante interrupciones negativistas, una suerte. Pero hay cosas que hacen cambiar la química, por mucho que queramos evitarlo hay Acontecimientos (con A mayúscula). Y mis periodos de lucidez son malos, muy malos, me inundan. Me inundan de cinismo.
De cualquier modo, la falta de empatía podría explicarse por ver mucho la tele, pues no me podréis negar que ver en el telediario miles de muertes mientras comes unas lentejas no fomenta mucho la ayuda.
Me desvio del tema. Escribir una entrada al blog en dos horas da para que lo que empezaba siento una emoción irreconocible avance al intentar ser expresada a los demás en frustración, y después en la lógica (?) ira. Apaciguada la ira... queda la intrusa. Todavía extraña.
¿Es posible sentir tanto en tan leve lapso?
*Disculpad faltas o erratas, no tengo ganas de repasar el texto y he optado por vomitarlo
Imaginado por
Médula
miércoles, 13 de enero de 2010
Volver a ser feliz
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Carpe Diem
Fuera hace frio, pero no el suficiente como para que me desagrade salir a ventana y tirarme un rato creando nubes de vaho. De pequeña me imaginaba que era un dragon al que se le habia apagado el fuego, que fumaba, que era un tetera, una fábrica... de todo menos que era una persona corriente en invierno.
Ahora echo de menos mi infancia, toda la inocencia y la magia. Al Ratoncito Pérez, dejar galletas a los Reyes Magos, jugar con la plastilina, pintar y el resto de cosas que me llenaban los espacios de las tardes. Cuando era pequeña muchas cosas eran fantasía, y según descubría una farsa el tiempo apenas me daba tregua hasta descubrir la siguiente. Dejé de pintar y de jugar a mundos imaginarios con muñecas de papel.
Sin emabargo, ya lo dijo Nietzche, el eterno retorno hace que lo que un día nos ocupaba las horas vuelva a hacerlo años despues. Ahora juego a los sims, pinto áreas del cerebro y creo en cuentos que otra gente califica como de hadas. Y me asomo a la ventana, saco la cabeza, dejo escapar por mi boca aire... y me imagino que soy un dragon que ha estado mucho tiempo dormido.
Fuera hace frio, y yo soy feliz.
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Médula
sábado, 10 de octubre de 2009
La revolución
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Otros Autores

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa.Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí.Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición favorita.Pero al cabo de cierto tiempo, la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por “ese cierto tiempo”. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez, “cierto tiempo” también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio -es decir, el cambio seguía siendo un cambio-, sino que al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario...
Slawomir Mrozek.
Imaginado por
Médula
jueves, 24 de septiembre de 2009
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Conversando-Me,
Psicología
A veces te gustaría cambiar, no demasiado como para no
reconocerte cuando te mires al espejo, pero cambiar un poco estaría bien. No
sé, bajar el nivel de indefensión o quizás gozar de un mayor pensamiento
constructivo –porque sabes que careces de él los pocos instantes en los que tu
optimismo ingenuo se desdibuja- y quizás amar un poco más a tu yo corporal.
Sentirte volar cada vez que lo desees, alcanzar la utopía y... mierda, de nuevo
te has chocado contra una nube.
Imaginado por
Médula
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