jueves, 30 de diciembre de 2010

Muerta.


Siempre he odiado estar muerta. No en el sentido en el que las mejores funcionarias babearían por meterme en un ataúd, sino en el más y puro sentido filosófico. Todo lo que pienso es mierda. Hay veces en las que siento como los gusanos atraviesan mi piel, y me sorprendo jugueteando con ellos tumbada en la cama mientras pienso en demasiadas cosas al mismo tiempo. Debo plantearme tantos dilemas, hay tantas cosas que me gustaría cambiar de mi misma y tantas cosas que no me permito, que hace que mi cerebro se descomponga cada vez más rápido.

¿ Nunca habéis pensado en que si hubieseis hecho cualquier otra cosa de pequeños, tal vez vuestra vida fuera mejor? O peor, claro. Yo lo que quería era tocar un instrumento, ¿de haberlo hecho quién sería "yo"?

viernes, 26 de noviembre de 2010


Futuro es una palabra carente de sentido.

sábado, 13 de noviembre de 2010


"Uno escribe para quitarse el veneno que ha acumulado debido a su falso modo de vida, intentando recapturar su inocencia, pero lo único que logra es inocular el mundo con el virus de su desilusión. Nadie pondría una sola palabra en papel si tuviera el valor necesario para vivir aquello en lo que creía..."

HENRY MILLER .

domingo, 7 de noviembre de 2010

A veces siento que desperdicio mi vida.

sábado, 16 de octubre de 2010

Encontrar a esa persona con la que todo es tan fácil, tan llevadero que todo fluye, parece algo que solo sucede en las películas. Es tan difícil conectar con alguien, aunque sea un mínimo, que la más pequeña chispa que surja en una conversación supone ya un regalo.

 Mi presión arterial aumenta. Puedo oír latir mi corazón en los oídos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cordón umbilical


A veces parece que se corte ese hilo que nos une con alguien, de forma parecida al cordón umbilical que le cortan a los niños al nacer. Entonces, se encuentran solos y desnudos para enfrentarse al mundo, ¿cómo no iba a ser su primera reacción llorar?

viernes, 9 de abril de 2010

Hoy


La rutina amenaza con aplastarme. El hecho de levantarme en mi cama, comer en la mesa de siempre y mirar por la ventana hacia el paisaje no cambiante se me hace insoportable.

Volver a escribir con el teclado aborrecido hasta la saciedad.